Según algunos autores, 'irupé' significa 'plato sobre el agua'; para otros,
y esta es la etimología que reputamos más acertada, viene de 'pe' (chato),
significando lo chato que trae el agua.
Una leyenda dice así:
'Erase una doncella bellísima que se enamoró de la luna. La citada
languidecía con su amor sin esperanzas, mirando al astro de la noche
esparcir su pálida luz desde la altura .
Un día, llevada por la fuerza de su pasión, se determinó a buscar a su
celestial amante. Subió a los árboles más altos e inútilmente tendía los
brazos en busca de lo inalcanzable. A costa de grandes fatigas trepó a la
montaña, y allí, en la cima, estremecida por los vientos esperó el paso de
la luna pero también fue en vano.
Volvió al valle suspirosa y doliente, y caminó, caminó para ver si llegando
a la línea del horizonte la podía alcanzar. Y sus pies sangraban sobre losásperos caminos en la búsqueda de lo imposible.
Sin embargo, una noche, al mirar en el fondo de un lago la vió reflejada en
la profundidad y tan cerca de ella que creía poder tocarla con las manos.
Sin pensar un momento se arrojó a las aguas y fue a la hondura para poder
tenerla. Las aguas se cerraron sobre ella y allí quedó la infeliz para
siempre con su sueño irrealizado.
Entonces Tupá, compadecido, la transformó en irupé, cuyas hojas tienen la
forma del disco lunar y que mira hacia lo alto en procura de su amado
ideal.'"
Fuente: Ayala Gauna, Velmiro. La selva y su hombre, Rosario, Librería y
Editorial Ruiz, 1944.
Reina de la selva, nativa de sudamerica, la flor del irupé es bellísima,
exquisitamente suave es su fragancia, de color blanco nacarado cada uno de
los pétalos, quienes, al paso de las horas, van teniéndose de rosa, como
venas impregnadas de sangre, al paso de los dias, los pétalos en su centro
adquieren un rojo rubí, aroma profundo y embriagador, difícil de describir.
Flores gigantescas, rodeadas de enormes platos flotantes, capaces de
soportar el peso de aves, cubiertos en el envés por agudas espinas, cual
celosos guardianes.
El follaje, verde oscuro intenso, de bordes altos como bandejas, brillante
con el sol y la luna, imposibles de hundir por su formación natural, cada
hoja llega a medir 2 metros y más de diámetro, haciendo espacios enormes en
las mansas aguas donde crece.
Cargada de mitos, creencias y leyendas, esta planta acuática, magnífica en
cada una de sus formas, permite su reproducción en cautiverio, en estanques
artificiales, para volver a la naturaleza y también engalanar estanques y
jardines acuáticos particulares.
Hace años venimos trabajando, dedicando tiempo y experiencias a esta bella
Victoria, hoy es para nosotros, un dia importante, las Victorias están
germinando, los Irupé volverán a los arroyos como antes eran vistos, como
nos contaban los abuelos. Sabemos que se puede, la naturaleza nos enseña que
es posible volver a verla en su esplendor, quienes estamos del lado de
colaborar, servir y ser parte, poniendo las manos en la tierra, celebramos
el regreso del Irupé al agua, volvemos a verlo en la zona, reflejando la luz
de la luna y brillando con el sol, embriagando con su dulce y suave aroma
muchos metros alrededor.<
Compartimos con nuestros clientes y amigos.
Muchas gracias por estar y ser parte.
Laura Zampedri
SUMERGIDAS
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